Cuando llegamos a la estación de policía vimos que la fila estaba larga. Preguntamos al último individuo y nos dijo que llevaba ahí parado bajo el sol unas tres horas. Que era la segunda vez que iba y que esperaba que Esta Vez Si le tocara entrar... Era hora de la comida, así que nos fuimos, prometiéndonos que llegaríamos más temprano al día siguiente.
Al día siguiente llegamos como a las diez de la mañana y estaba más lleno aún. Ahí nos dimos cuenta que tendríamos que llegar, como quien va a sacar cita en el seguro, a las seis o siete de la mañana. Que aunque abren a las nueve, cuando levantan la cortina ya hay unas treinta personas sentadas en el suelo y es que, aquí viene lo peor, la fila que se ve en la foto es La Fila de Afuera. Es la fila para que pases el detector de metales y te registres, entres al recinto donde tomas un número y te sientes a esperar, si es que te toca silla. Y que hay que lograr entrar a la sala de espera antes de las tres pm por que dejan de recibir gente después de las cuatro, o algo así. O sea que otra vez volvimos a comer por los alrededores sin habernos formado siquiera.
Les dejo también una foto de lo que comimos uno de esos días. Y mañana el siguiente capítulo.
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