jueves, 28 de noviembre de 2013

Frida en l'Orangerie, primera parte

Se está exhibiendo por estos días en el Musée de L'Orangerie la exposición "Frida Kahlo/Diego Rivera - Art in fusion" que, como su título indica, es un recorrido no muy extenso de las obras de los ya mencionados. Es un buen resumen, pero tiene sus detalles. Por ejemplo antes de entrar, mi esposo me preguntó: ¿y los murales? Ah pues los murales no eran- obvio- tales, si no reproducciones que se quedan cortas. Pero después sigo con eso. Déjenme contarles otra cosa.

Dos motivos nos llevaron a esa exhibición; el primero es que una amiga estadounidense nos invitó (¿quería acaso discutir lo visto con una mexicana?) y se me hizo gacho decirle que no. El otro motivo, pues Monet. Total que Si, que Vamos, que Hay que comprar boletos por internet, que No hay, que hasta finales de diciembre. Que Bueno pues ni modo, que En domingo, que Ahí nos vemos a las diez de la mañana. Todo muy bonito... Y no. No fue tan bonito. Se nos hizo tarde, tan tarde que mi amiga ya era la primera en la fila, y la fila era considerable. Y hacía frío. Estuvimos afuera del museo unos 45 minutos, preguntándonos si la demás gente formada venía solo a ver Les Nymphéas (dice wikipedia que en español eso se dice "Los Nenúfares"... ¡Ja!), pero en cualquier caso era injusto estar todos en la misma fila. También los que llevaban ya su boleto tuvieron que formarse y esperar un rato en el frío.

Vimos gente abandonar la cola e irse. Vimos gente desanimada por la fila que ni siquiera llegó a formarse. Y vimos un par de familias con niños que se formaron. Sus hijos empezaron a saltar entre los matorrales, a colgarse de las cuerdas, a pegar sus naricillas moquientas en los cristales. Hasta que llegó un guardia de seguridad y preguntó con voz firme "¿quienes son los padres de estos niños?" Como de película. Una señora temerosa se tomó su tiempo para levantar la mano. Quizá no hablaba francés. Quizá no quería reconocer a su mal portada prole. Pero finalmente dijo Yo. El guardia le dijo con voz suave (les dije que como de película): Pasen por acá, por favor: las familias con niños tienen prioridad... El resto de los formantes los miramos entrar por la puerta que decía Salida, mientras refunfuñábamos con amargura. De haber sabido que en París eran tan útiles, hubiéramos tenido un par de retoñitos desde antes...


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